Cómo vencer sobre la tentación

Cómo vencer sobre la tentación
Por David Wilkerson

El poder para aguantar y no ceder a la tentación, no viene de llenar nuestras mentes con versos de las Escrituras, o de hacer promesas y votos, o de pasar horas en oración y ayuno, ni aún de entregarnos a alguna gran causa espiritual. Estas cosas son todas loables y normales para el crecimiento Cristiano, pero no es ahí donde se encuentra nuestra victoria.

El simple secreto para aguantar cualquier tentación es ¡romper el miedo que tenemos al poder de Satanás! El temor es el único poder que Satanás tiene sobre el hombre. Dios no nos da el espíritu de temor. ¡Eso es sólo de Satanás! Pero el hombre le tiene miedo al diablo. Está atemorizado de los demonios. Tiene miedo a fallar. Miedo a que sus apetitos y hábitos no puedan ser alterados. Miedo a sus deseos íntimos, a que estos estallarán y controlarán su vida. Miedo a que él sea uno entre mil que es diferente a los demás, lleno de lujuria, y sin compostura.

El hombre tiene miedo a no poder dejar su pecado. Él acredita a Satanás con poder que éste no tiene. El hombre clama, “¡Estoy atrapado y no puedo parar! Estoy hechizado y en poder del diablo. ¡El diablo me hace hacerlo!”El miedo tiene tormento. Mientras usted esté con miedo del diablo, usted nunca podrá romper el poder de ninguna tentación. El temor le da alas a Satanás, y los Cristianos que tienen miedo del diablo tienen poco o nada de poder para resistir.

¡Todo está basado en una mentira! La mentira es que Satanás tiene poder para derribar a los Cristianos que están bajo presión. ¡No es así! Jesús vino a destruir todo el poder del diablo sobre los hijos de Dios que han sido lavados en la sangre. Yo me he preguntado varias veces por qué Dios permite que las personas espirituales sean tentadas. ¿Por qué Dios no remueve todas las tentaciones en lugar de dar con la prueba “la salida para que podáis soportarla” (1 Corintios 10:13)? La respuesta es simple. Una vez que usted se da cuenta de que Satanás está sin poder – una vez que usted se da cuenta de que él no puede hacerle hacer ninguna cosa – una vez que usted se da cuenta que Dios tiene todo el poder para mantenerlo sin caída – de ahí en adelante usted puede “aguantar” cualquier cosa que Satanás lance contra usted. ¡Usted podrá atravesar eso sin temor a fallar!

No somos librados de la tentación, pero sí del miedo al diablo que nos hace ceder a ella. Seguiremos siendo tentados hasta que lleguemos al lugar de “descanso” en nuestra fe. Ese descanso es la confianza inamovible de que Dios ha derrotado a Satanás, de que Satanás no tiene en nosotros derecho ni reclamo, y que nosotros emergeremos como oro probado en el fuego

8 de Febrero del 2010

Regocijaos en el Señor


"Regocijaos en el Señor" (Filipenses 3:1).
Por John Mac Arthur


No hace mucho tiempo era común ver calcomanías de cada fuente concebible para la felicidad. Uno dijo: "La felicidad es estar casada" Otra replicó: "La felicidad es estar solo”. Algún cínico decía: ¡La felicidad es imposible!Para la mayoría la felicidad es posible, pero también es inconstante, superficial y efímera. Como el término lo indica, la felicidad está relacionada con acontecimientos, casualidad, la suerte y fortuna. Si las circunstancias son favorables, eres feliz. Si no, usted no está satisfecho.
La alegría cristiana, sin embargo, está directamente relacionado con Dios y es la firme confianza de que todo está bien, independientemente de sus circunstancias. En Filipenses 3:1 Pablo dice: "Alegraos en el Señor". El Señor es la fuente y objeto de la alegría cristiana. Sabiendo que Él trae alegría que trasciende las circunstancias temporales. Obedecerle trae la paz y seguridad. La alegría es un don de Dios a cada creyente. Es el fruto de su Espíritu que produce en usted (Gálatas 5:22) desde el momento de recibir el Evangelio (Juan 15:11). Aumenta a medida que usted estudia y obedece la Palabra de Dios (1 Juan 1:4). Incluso los juicios severos no roban a su alegría. Santiago 1:2 dice que debe ser alegre cuando se encuentra en diversas pruebas ya que las pruebas producen resistencia espiritual y la madurez. También demuestran que su fe es genuina, y una fe probada es la fuente de gran alegría (1 Pedro. 1:6-8). Usted vive en un mundo corrompido por el pecado. Pero su esperanza en un Dios vivo, no un mundo agonizante. Él es capaz de mantener de tropiezos, y le hace estar en la presencia de su gloria con gran alegría sin mancha (Judas 24). ¡Esa es su garantía de la gloria futura y de la felicidad eterna! Hasta ese momento, no descuide su Palabra, no desprecie las pruebas, ni pierda de vista su recompensa eterna. Ellos son los ingredientes claves de la alegría del momento. Sugerencias para la oración: Gracias al Señor por todas las circunstancias difíciles que podrían estar enfrentando. Pídale la gracia de ver las cosas tal como él las ve sin perder las fuerzas de su corazón.Esté consciente de todas las actitudes o acciones pecaminosas de su parte que puedan menoscabar su alegría y confiéselas de inmediato delante del Señor.
Traducido y publicado por la administradora de esta página: Nancy Violeta Velez, 2 de Febrero del 2010.

Aumenta nuestra fe



Por David Wilkerson


Marcos 4 relata la historia de Jesús y sus discípulos en una barca, siendo zarandeados por una tormenta en el mar. Empezamos la escena cuando Cristo ha calmado las olas con una sola orden. El entonces se dirige a sus discípulos y les pregunta, “¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:40). Usted puede pensar que esto suena severo. Era una reacción normalmente humana el tenerle miedo a la tormenta. Pero Jesús no... ver máslos estaba reprendiendo por esa razón. En lugar de eso, él les estaba diciendo, “Después de todo este tiempo conmigo, ustedes todavía no saben quién soy yo. ¿Cómo pudieron haber caminado conmigo tanto tiempo, y no me conocen íntimamente?” Ciertamente, los discípulos estaban atónitos por los milagros asombrosos que Jesús había efectuado. “Entonces sintieron un gran temor, y se decían uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar lo obedecen?” (4:41) ¿Puede usted imaginarse? Los propios discípulos de Jesús no lo conocían. El había llamado personalmente a cada uno de ellos para que lo sigan, y había ministrado a su lado a multitud de personas. Ellos habían efectuado milagros de sanidad, y habían alimentado a masas de personas hambrientas. Pero ellos eran extraños a quién su Maestro realmente era. Trágicamente, lo mismo sucede hoy día. Multitudes de Cristianos han subido a la barca con Jesús, han ministrado junto a él y han alcanzado a multitudes en su nombre. Pero ellos realmente no conocen a su Maestro. No han pasado tiempos íntimos a solas con él. Nunca se han sentado calladamente en su presencia, abriendo sus corazones a él, esperando y escuchando para comprender lo que él quiere decirles. Vemos otra escena sobre la fe de los discípulos en Lucas 17. Los discípulos vinieron a Jesús pidiéndole, “Aumenta nuestra fe” (Lucas 17:5). Muchos Cristianos hoy día preguntan la misma pregunta: “¿Cómo puedo obtener fe?” Pero ellos no buscan al Señor para recibir la respuesta. Si usted quiere aumentar su fe, usted tiene que hacer lo mismo que Jesús les dijo a sus discípulos que hagan en este pasaje. ¿Cómo les respondió su pedido de más fe? “Prepárame la cena, cíñete y sírveme hasta que haya comido y bebido” (17:8). Jesús estaba diciendo en esencia, “Ponte tus ropas de paciencia. Luego ven a mi mesa y cena conmigo. Yo quiero que me alimentes allí. Tú has trabajado arduamente todo el día. Ahora quiero que tengas comunión conmigo. Siéntate conmigo, abre tu corazón, y aprende de mí”. 26 de Enero del 2010.

Amigos de Dios


Por David Wilkerson.
Considere la manera en que Dios describe su relación con Abraham: “Abraham mi amigo” (Isaías 41:8). De igual manera el Nuevo Testamento nos dice, “Abraham creyó a Dios…y fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2:23). ¡Qué increíble distinción, ser llamado el amigo de Dios! La mayoría de los Cristianos han cantado ese himno tan conocido, “Qué gran amigo tenemos en Jesús”. Los... ver máspasajes... ver másbíblicos que acabamos de ver nos muestran esta verdad de una manera poderosa. Que el Creador del universo llame a un hombre su amigo, parece estar más allá del entendimiento humano. Pero sucedió con Abraham. Es una seña de la gran intimidad de este hombre con Dios. La palabra Hebrea que Isaías usa para decir “amigo” aquí, significa afecto e intimidad. Y la palabra Griega que usa Santiago para decir “amigo”, significa alguien querido, una relación cercana. Ambos implican una intimidad profunda y compartida. Mientras más cerca crecemos hacia Cristo, más grande se hace nuestro deseo de llegar a vivir completamente en su presencia. Y también, empezamos a ver más claramente que Jesús es nuestro único y verdadero cimiento. La Biblia nos dice que Abraham “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:10). Para Abraham, nada en esta vida era permanente. Las Escrituras nos dicen que en el mundo él era “como extranjero”. No era un lugar para sentar raíces. El país celestial que Abraham anhelaba, no era un lugar literario. Era estar en casa con el Padre. Vea usted, la palabra Hebrea para “ciudad” es Pater. Tiene su raíz de la palabra que significa “Padre”. Así que la ciudad celestial que Abraham esperaba, era literalmente un lugar con el Padre. Y sin embargo, Abraham no era un místico. El no era un santurrón con humos de santidad y que vivía en una neblina espiritual. Este hombre vivió una vida terrenal, envuelto activamente en los asuntos mundiales. Después de todo, él era el dueño de miles de cabezas de ganado. Y él tenía suficientes sirvientes como para formar un pequeño ejército. Abraham tenía que haber sido un hombre muy ocupado, dirigiendo a sus sirvientes y comprando y vendiendo ganado, ovejas y cabras. Pero de alguna manera, a pesar de los muchos asuntos de negocios y responsabilidades, Abraham encontró tiempo para tener intimidad con el Señor. Publicado por la administradora de esta página: Nancy Violeta Velez. 24 de Enero del 2010 .

Por David Wilkerson


Dios con frecuencia usa ángeles para ministrar a las personas. Pero mayormente, él usa sus propias personas cariñosas para repartir su gracia. Esta es una razón por la que hemos sido hechos partícipes de su gracia: para ser canales de ella. Se supone que la repartamos a otros. Yo llamo a esto “gracia de personas.” “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de... ver másCristo” (Efesios 4:7). Debido al consuelo que se nos es dado por medio de la gracia de Dios, es imposible que ninguno de nosotros continúe apenado toda su vida. En algún punto, estaremos siendo sanados por el Señor y comenzamos a almacenar una reserva de la gracia de Dios. Yo creo que es esto lo que Pablo quiso decir cuando él escribió, “del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios…de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutable riquezas de Cristo” Efesios 3:7-8). “Todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia” (Filipenses 1:7). El apóstol está haciendo una declaración profunda. El está diciendo, “Cuando yo voy al trono de Dios para obtener gracia, es por vuestro bien. Yo quiero ser un pastor misericordioso para vosotros, y no uno que sea crítico o sentencioso. Quiero estar dispuesto a dispensar gracia a vosotros en vuestros tiempos de necesidades”. La gracia de Dios hizo que Pablo sea un pastor compasivo, capaz de llorar con aquellos que estaban afligidos. Pedro escribe, “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10). ¿Qué significa ser un buen administrador o dispensador de la multiforme gracia de Dios? ¿Soy yo tal persona? ¿O paso mi tiempo orando por mi propio dolor, penas y problemas? Amados, nuestros sufrimientos actuales están produciendo algo precioso en nuestras vidas. Están formando en nosotros un clamor por el don de la misericordia y la gracia, para ofrecérselas a otros que están doliendo. Nuestros sufrimientos hacen que nosotros queramos ser dadores de gracia. 14 de Enero del 2009.

Los cimientos de la fe


Por David Wilkerson


¿Sobre qué cimientos está su fe construida? Las Escrituras nos dicen que la fe viene por el oír, y que la Palabra de Dios nos da “oídos espirituales” permitiéndonos oír (ver Romanos 10:17). Bueno, aquí está lo que la Biblia dice sobre la experiencia de los desiertos en nuestras vidas:
“No me arrastre la corriente de las aguas, ni me trague el abismo…Respóndeme, Jehová, por que benigna es tu misericordia…No escondas de tu siervo tu rostro, por que estoy angustiado” (Salmo 69:15-17). Claramente, las aguas de aflicción inundan las vidas de los que agradan a Dios.
“Por que tú, Dios, nos probaste; nos purificaste como se purifica la plata. Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga… ¡Pasamos por el fuego y por el agua!” (66:10-12). ¿Quién nos mete en la red de aflicciones? Dios mismo lo hace.
“Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; pero ahora guardo tu palabra…Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos” (119:67, 71). Estos versos lo hacen perfectamente claro: Es bueno para nosotros – aun nos bendice – el ser afligidos.
Considere el testimonio del Salmista: “Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas…Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del seol; angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: ‘¡Jehová, libra ahora mi alma!’” Salmo 116:1-4). Aquí tenemos a un siervo fiel quien amaba a Dios y tenía gran fe. Aún así, él enfrentó las penas del dolor, problemas y muerte.
Encontramos este tema a través de la Biblia. La Palabra de Dios declara a gran voz que el camino hacia la fe es a través de las aguas y del fuego: “En el mar fue tu camino y tus sendas en las muchas aguas” (Salmo 77:19). “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz…Abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril” (Isaías 43:19) “Cuando pases por las aguas yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti (Isaías 43:2). “Por que yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha y te dice: ‘No temas, yo te ayudo’”. (Isaías 41:13)
El último verso contiene una llave importante: En cada desierto que enfrentamos, nuestro Padre está agarrando nuestra mano. Pero sólo aquellos que pasan por el desierto reciben esta mano de consuelo. El se la extiende a aquellos que están atrapados en rugientes ríos de problemas.

Ligado a la Palabra viva


Por David Wilkerson

El Señor reina sobre toda creación con majestad y poder. Sus leyes gobiernan el universo entero, toda la naturaleza, toda nación y todos los asuntos del hombre. Él rige sobre los mares, los planetas, los cuerpos celestiales y todos sus movimientos. La Biblia nos dice: “El señorea con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones” (Sal 66:7). “Jehová reina; se vistió de magnificencia; Jehová se vistió, se ciñó de poder…Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente… Tus testimonios son muy firmes” (Sal 93:1-2, 5).

Estos Salmos fueron escritos por David, el cual da testimonio, en esencia: “Señor, tus testimonios, tus leyes, decretos y palabras, son irrevocables. Son completamente confiables”. El autor de Hebreos lo reafirma, declarando que la Palabra Viva de Dios es eterna e inmutable: “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

Piense al respecto: Hay leyes operando en el universo que gobiernan el funcionamiento de las cosas, sin excepción. Considere las leyes que rigen los movimientos del sol, la luna, las estrellas y la Tierra. Estos cuerpos celestes fueron puestos en sus respectivos lugares cuando Dios habló una Palabra, y desde aquel entonces, éstos han sido regidos por las leyes que Dios también declaró.

Se nos ha dicho a lo largo del Nuevo Testamento que este gran Dios es nuestro Padre y que Él tiene cuidado de nosotros, sus hijos. Hebreos nos dice que el Señor es afectado por los sentimientos de nuestras dolencias, y que Él escucha cada clamor nuestro y guarda cada lágrima. Sin embargo, también se nos dice que Él es el Rey justo que juzga según su ley. Y su Palabra es su constitución, la cual contiene todos sus decretos legales, por los que Él rige con justicia. Todo lo que existe es juzgado por su Palabra inmutable.

Dicho de una manera simple, podemos tomar la Biblia con nuestras manos y saber que: “Este libro me dice quién es Dios. Describe sus atributos, naturaleza, promesas y juicios. Es su reglamento de leyes, de su propia boca, por el que rige y reina. Y es una Palabra a la que Él está obligado a cumplir.

Todo juez terrenal está obligado a determinar el caso puesto delante de él, de acuerdo a la ley establecida. Dios rige y juzga todo lo que está delante de Él, según su ley eternal, esto es, su misma Palabra establecida. Cuando el Señor da un veredicto, habla por su Palabra viva, una Palabra con la que Él está comprometido.

14 de Diciembre del 2009.

Este es el mensaje final de esta serie y el último de este año 2009. Les agradezco inmensamente a todos los que los han recibido en el nombre de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.

El propósito de todo esto es exaltar al Señor y que él sea el protagonista principal en todo, pues todo fue hecho por él, para él y a través de él. En ningún otro nombre podemos hallar salvación. Mientras transitemos en estas tiendas de campaña que es nuestro cuerpo, prediquemos el arrepentimiento y la salvación por la obra redentora de la cruz del calvario. Finalmente, de eso es lo que nos van a pedir cuenta cuando estemos delante de su trono. ¡Gloria y honra al Rey de reyes y Señor de señores!

El Señor Jesucristo viene pronto. Y el Espíritu y la Iglesia dicen ¡Amén, si, ven pronto Señor Jesús!

Con amor fraternal, su consierva:
Nancy Violeta Velez